La Bomba Tucumana confronta a Luana en Gran Hermano con lenguaje carcelero y ofensivo, acusándola de insinuar que es una busca, prostituta y anciana que se regaló con su marido. La Bomba muestra las garras porque el grupo está mal y cagado.
Luana se defiende diciendo que no lo hizo con mala leche, que va y viene, y se siente desgastada. La Bomba responde que le cagaron un cuchillo por la espalda y agradece que estaba tranquila, imaginando qué haría si no. Insiste en que una mujer de 60 años puede hacer lo que quiere.
El panel destaca el quilombo entre Gladys y Luana, recordando barbaridades previas de La Bomba, y bromea que no se mete por temor a su carácter explosivo.