En un sermón religioso, el pastor advierte sobre el mal uso de las ofrendas, citando a Jesús quien pregunta a fariseos, escribas y saduceos qué es más importante: el oro o el templo que lo santifica. Los religiosos valoraban más el oro que el santuario de Dios.
El predicador enfatiza que somos templo del Espíritu Santo y debemos priorizar la relación con Dios sobre la apariencia externa. Si el oro es más importante, el alma queda sin cielo. Ejemplos bíblicos como Nadab, Abiú e hijos de Elí muestran el castigo por despreciar lo sagrado.
La ofrenda se santifica por el altar, que representa el trono de Dios en nuestro corazón. Dios rechaza ofrendas de pecadores o desobedientes, como en Isaías, Proverbios y Ageo. Solo con manos limpias y corazón puro, el dinero se transforma en ofrenda bendecida.
Invita al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en lenguaje de señas. Jesús enseña dejar la ofrenda si hay conflicto y arreglar la vida antes de ofrendar para que sea aceptada y bendiga.