Desde el alto al fuego de octubre, Israel ocupó la periferia de Gaza en amarillo y expandió la zona militar restringida en 11%, controlando ahora el 64% del territorio con una línea roja de puntos en los mapas.
El ejército israelí justifica la restricción para entregar ayuda humanitaria sin afectar civiles, pero tres palestinos de grupos de ayuda murieron por ataques desde marzo. Residentes temen expulsión a zonas más pequeñas por falta de viabilidad.
Los desplazados en el área restringida sufren bombardeos constantes, soñando con avanzar pero empujados atrás en un entorno de guerra permanente.