Irán sufre graves daños en infraestructuras por misiles y drones estadounidenses, con barrios residenciales en Teherán devastados y voluntarios ayudando a los afectados en distritos como el 22, Havanirush y Sarvestián.
El país acumula petróleo sin poder exportarlo debido al cierre del Estrecho de Hormuz, recurriendo a depósitos y almacenamiento flotante, lo que complica la reactivación de refinerías y oleoductos dañados que requieren tiempo prolongado para repararse.
Panelistas critican la extorsión de Irán, EE.UU. e Israel, exigiendo intervención de la ONU con resoluciones vinculantes y acción del Consejo de Seguridad, incluyendo China, Rusia, EE.UU. y Reino Unido.
Esto agrava la situación global, con precios del petróleo disparados, en medio de la guerra iniciada hace dos meses y fallidos intentos de EE.UU. por agrietar la sociedad iraní.