La familia de Ezequiel Adrián Lagraña, asesinado hace tres meses en San Martín por un peruano llamado Ian por celos frente a su bebé de un año, denunció en vivo la inacción policial que permitió la fuga de al menos seis implicados a Perú. Ezequiel fue atraído a una casa con promesa de ropa para su hijo, donde lo mataron a tiros, dejando al niño llorando morado por trauma durante media hora mientras vecinos oían gritos y disparos.
La prima Aldana y la esposa Ilen revelaron que obtuvieron el DNI de un asesino arrastrando el cuerpo en bolsa, videos de cámaras de kioscos y frentistas mostrando a los culpables, mensajes borrados en celular de remisero cómplice ordenando limpiar la casa y no hablar, pero la policía no llamó ni avanzó pese a la entrega de pruebas. El remisero y una mujer fueron detenidos horas y liberados, inventando que Ezequiel peleó en plaza por tiros en pierna.
La familia buscó el cuerpo en hospitales sin denuncia inicial por "esperar 48 horas", encontró el auto quemado con restos, vio a sospechosos entrar corriendo a la casa ensangrentada, recibió amenazas con armas y autos siguiéndolos, pero la fiscalía no informa ni cita pese a declaración de ocho horas de Ilen identificando autores. Abogado Juan recomendó constituirse particular damnificado vía ley 15.232 para asistencia gratuita y controlar causa.
Panel criticó entorpecimiento en jurisdicción San Martín por narcotráfico peruano "fábrica de zombies", comparó con caso federal "pequeño Jota" extraditado vía Interpol, sugirió programa recompensas y reiteró valentía familiar en zona enquistada donde policía local falla pero fuerzas externas actúan.