Lidia Mabel Ojeda, falsa médica y maestra de plástica, causó al menos 10 muertes en guardias de hospitales públicos de Quitilipi y Presidencia de la Plaza en Chaco, recetando solo paracetamol a pacientes con emergencias graves como ataques cardíacos o malestares repentinos en personas sanas.
La mujer, con título y matrícula truchos de un médico vivo, se escondió en zona oeste de Buenos Aires dos años ejerciendo ilegalmente desde agosto 2024, fue detenida el 3 de febrero por policía chaqueña y bonaerense, bajo cargos de ejercicio ilegal de medicina y usurpación de títulos, con posible homicidio si se prueban responsabilidades en muertes.
Doctor Daniel Acosta, representante de víctimas como Lorenzo Blanco, Germán Luque y Mario Nicolás García -tres en 30 días-, denunció metodología siniestra: no permitía acompañantes, daba pastillas genéricas y decía "tenía que pasar" ante fallecidos; funcionaria de Salud que la denunció fue echada pese a calificarla de "barbaridad" con "cementerio propio de 10 cadáveres".
Investigación revela desidia estatal: burló Ministerio de Salud y seguridad sin chequeos de matrícula, actuaba solo fines de semana sin consultorio, expuesta en evento deportivo donde enfermeras la cubrieron al no saber suturar; Acosta exige ir más profundo por posible red de encubrimiento.