Un bombardeo paquistaní destruyó un mercado fronterizo cerca de Torkham el 8 de marzo, dejando pérdidas por 4 millones de euros y ruinas totales para vendedores como Kader Khan, padre de siete hijos que perdió todos sus ahorros.
El cruce de Torkham permanece cerrado hace seis meses por intensos combates entre 30 y 40 puestos militares a ambos lados, deteriorados desde el regreso de los talibán al poder en 2021, paralizando el comercio diario de 10.000 personas y 700 camiones.
Exportadores paquistaníes pierden 150 millones de euros mensuales, precios básicos suben, seis o siete suicidios desde Ramadán y más de 120.000 desplazados; camioneros como Insanulá acumulan pérdidas de 1.800 euros con vehículos varados.
En Afganistán, 46% de exportaciones dependen de Pakistán; industria de alfombras colapsa con pedidos acumulados y costos aéreos up 50% por guerra en Medio Oriente, sin solución pese a diálogos de abril.