Franco y Matías Mederos, cazadores argentinos de tormentas, contaron en vivo desde Estados Unidos cómo persiguen superceldas y tornados en Oklahoma, viendo dobles tornados horas después de llegar.
Franco vive allá con su esposa meteoróloga Reyes, trabaja con flexibilidad para cazar; Matías llegó de Uruguay, donde destruyó su auto en un anillo de tormenta, y vio Reed Timmer quien lo reconoció.
Advirtieron peligros: tráfico de cazadores incluyendo niños de 16 años, tornados nocturnos acercándose, turismo caro y riesgoso; el frío anómalo los obligó a comprar chamarras.
Los entrevistados destacaron el fanatismo necesario para la meteorología, aprendiendo de superceldas y procesos en vivo como libro abierto.