El pastor cuestiona si el Cristo que llegó a América con los cruzados españoles es el original del Evangelio o una figura tergiversada, como advierte Pablo en Gálatas sobre predicadores de un Jesús distinto.
Critica el 'evangelio diferente' egocéntrico que ignora la humildad, el perdón diario y la guía del Espíritu Santo por encima del corazón traicionero, promoviendo en cambio pasiones impulsivas que llevan a idolatría incluso entre creyentes.
Denuncia priorizar religión sobre relación con Dios, usando a Jesús como válvula de escape en crisis sin imitar su conducta ni leer la Biblia, lo que ha negado a Cristo en la iglesia con falta de santidad.
Desafía a vivir por lo eterno, imitar al Cristo original de Belén y Calvario, pasando más tiempo en Escrituras y menos en lo pasajero.