El panel describió la movilización de la CGT el 30 de abril, víspera del Día del Trabajador, como un "picnic anémico" con baja concurrencia y sin impacto en el tránsito, usando la imagen del Papa Francisco para legitimarse ante problemas de liderazgo en el peronismo y PJ.
Pablo Moyano pidió unidad peronista sin egos, interna con Sergio Massa o Axel Kicillof, y criticó usar laburantes por extrañar la caja; lo acusaron de prácticas mafiosas como obligar paros con piedras, sin apoyo de camioneros reales.
Destacaron falta de legitimidad de CGT, desconectada de la gente, paros como boomerang, y aprobación de reforma laboral en Congreso (135-115 Diputados, 42-28 Senado) tras 41 años, contra sindicalistas millonarios que obturaron progreso.