Decenas de jubilados protestan frente al hospital PAMI de Avenida General O'Brien en Hurlingham por su cierre anunciado en un mes debido a desfinanciamiento, tras una semana de reclamos. Afecta a más de 14.000 jubilados locales que dependen del centro para no viajar lejos.
Oscar Bordalot, un jubilado, denunció que se trata de un "genocidio" porque no pagan prestaciones, suspenden turnos en hospitales y centros, y no hay medicamentos ni obra social para 5 millones de jubilados. Acusó al ministro Caputo de retener la plata que el ministro Lugones dice tener.
Empleados como Lorena, técnica de resonancia y tomografía, y prestadores temen por sus contratos y piden que no se cierre porque brindan buena atención. Jubiladas como María y María Elena exigen atención cercana y llaman a movilizarse en las calles todos los jueves desde las 9 de la mañana.
Esther, de 69 años, relató que lucha por turnos y remedios pese a su edad, sintiéndose un número para el gobierno, mientras Guillermo y Cristina de la escuela 702 apoyan por la necesidad del hospital. No hay autoridades presentes para explicar el cierre.