Pedro, un jubilado de 68 años y veterano de la Operación Soberanía de 1978, denunció su precaria situación económica al vender paltas y alpargatas en ferias para sobrevivir con ingresos de 300 mil pesos mensuales, de los cuales 2 mil pesos diarios se van en luz.
Explicó que cobra una jubilación mínima y no recibe pensión como veterano pese a que más de 500 soldados en Quilmes están en la misma situación, ofreciéndose para enseñar oficios zapateros y ayudar en inundaciones o construcciones humildes.
Criticó a los bancos por punitorios sin tope en tarjetas de crédito, impulsados por Sturzenegger, y pidió topes a intereses para deudas, comparando con medidas en Santa Fe y Brasil bajo Lula. Panelistas debatieron empatía política y mayorías en Congreso.
Pedro lamentó cierres de fábricas zapateras por importaciones baratas y materiales caros locales, rechazando argumentos de Diego Recalde sobre precios accesibles de productos extranjeros.