De 16.000 condenados por genocidio contra tutsis en Ruanda, muchos se arrepienten y piden perdón; un ex perpetrador vive cerca de la familia de su víctima, quien lo perdonó por escrito.
Cecil y su hija reencontraron al padre preso cuando era bebé; hoy conviven en vecindario marcado por el pasado, con propiedades afectadas por ventas para compensar víctimas. A los 70 años, Cecil vive en precariedad.
ONG Prison Fellowship Rwanda entrena a 2.000 ex reclusos anuales en oficios como tejido para reintegración; perpetradores y sobrevivientes trabajan juntos, reconstruyendo confianza en cursos de 5 meses.
Comunidad es pacífica, con reconciliación desde bases como herramienta contra el pasado.