El Dr. Soares profundiza en Salmo 42, explicando que el alma debe tener sed de Dios para recibir bendiciones, entender Escrituras y orar sobre lo que Dios habla.
Identifica al salmista como David, quien dialoga con su alma abatida y perturbada, exhortándola a esperar en Dios y alabarlo, ya que la alabanza abre el espíritu y alma a virtudes divinas.
Critica a cristianos que no alaban con alegría y afirma que la salvación de Dios está en la Palabra según cómo nos presentemos ante Él.