Una directora de centro cultural familiar vendió joyas donadas anónimamente en Joyería El Tazador para pagar deudas por docentes, alquileres y mantener talleres y obras en tiempos difíciles.
Las piezas incluyen prendedor, anillo y aros de platino de la Belle Epoque con recortes simétricos, talla antigua, perlas naturales de 1970 y vidrio. Destacaron su calidad y rareza aunque difíciles de revender.
Recibió 3.680.000 pesos por el lote completo tras pedir redondeo, sin éxito extra por riesgo de venta lenta. Pidió tarjetas para difundir en su centro.
Quedó sorprendida por el valor y explicación detallada, recomendando el lugar.