La producción avícola mundial busca reducir antibióticos sin afectar sanidad animal ni rendimiento mediante compuestos naturales como aditivos fitogénicos, aceites esenciales, curcumina y ácidos orgánicos.
Estos poseen propiedades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras, favoreciendo la salud intestinal de aves y control de patógenos para sistemas más sostenibles alineados con demandas del mercado.