En La Puna y La Quebrada de Jujuy, se cerraron más de 60 escuelas rurales en los últimos 20 años por baja matrícula, como la escuela de Queta con 128 años de historia que funcionó ininterrumpidamente hasta este año.
La escuela es el centro de la comunidad aislada, construida por padres en tierras donadas por un exalumno, donde familias dispersas tardan 3 horas caminando para llegar; chicos quedaban internados de lunes a viernes, pero ahora no hay acceso por caminos privados y cierre oficial.
Hay 102 escuelas en Jujuy con 1 a 15 alumnos en la mira; vecinos reclaman que la escuela enseña higiene, ofrece 4 comidas diarias, energía solar y une generaciones, con directoras emotivas pidiendo no perder raíces culturales y cohesión social.
Donante del terreno exige devolución si cierran, enfatizando que la escuela es el alma de Queta; panel critica cierre como ignorancia, recordando que gobernar es poblar y escuelas van más allá de educación formal.