Carmen llevó diamantes desengarzados de un anillo, un reloj de malla Oyster y una esclava con zafiro y brillantes a tasar para tener una reserva ante una posible operación.
Las piedras eran regalos de aniversarios guardados como recuerdo, y la esclava con tallas antiguas no se usaba por inseguridad. El tasador explicó defectos naturales en brillantes y falta de papeles en el reloj reduce valor.
Ofrecieron 10.600.000 pesos en dólares, que aceptó para estar preparada sin pedir ayuda a hijos. Vio el programa por TV y decidió venir.