La autopsia preliminar con método Minnesota confirmó que Tomás Orihuela, un joven de 19 años con antecedentes por robo y pedido de captura caducado de Entre Ríos, murió por ahorcamiento con la manga de un buzo en la comisaría sexta de Córdoba, descartando golpes o tortura en su cuerpo.
Detenido el sábado por la tarde en el barrio General Paz, fue hallado sin signos vitales a las 20 horas; lo trasladaron en la caja de una camioneta policial al Hospital Córdoba, donde lo reanimaron brevemente antes de derivarlo al Eva Perón, donde falleció el lunes. La familia denuncia que la policía lo golpeó y simuló un suicidio, citando un audio de la oficial Romero que dice "total es un negro del 85, nadie lo va a reclamar", y cuestiona el traslado clandestino y la imposibilidad de ahorcarse con ese buzo.
Morena Rial publicó un emotivo mensaje de despedida llamándolo "papá" y prometiendo justicia: "Te prometo que vamos a llegar a la verdad y que pague cada uno de los que te llevaron a la muerte". Sus amigos y hermanos, con antecedentes, generaron disturbios: rompieron el hospital, cortaron ruta, arrojaron ladrillos y dispararon contra policías, hiriendo a tres efectivos (uno con bala en muslo, otro con bala de goma por error, un jefe con ladrillazo).
El fiscal Andrés Godoy investiga sin imputados ni detenidos; analiza celulares de policías, cámaras de la comisaría y patrullas. Panelistas debaten: peritos ven en la marca ascendente del cuello indicio de suicidio por colgarse, no estrangulamiento; otros sospechan homicidio agravado (perpetua) o suicidio inducido, pero resaltan que presos no mueren diariamente y reacciones familiares son de "delincuentes". La policía se prepara para regreso de familia del cementerio ante tensión en el barrio.