Ucrania atacó la refinería clave de Tuapse en el Mar Negro, causando incendios, derrame de petróleo por tierra y agua, y crisis ambiental con humo tóxico y lluvias químicas.
Autoridades rusas calificaron el episodio como ataque terrorista y catástrofe, agravando la situación sanitaria; equipos de emergencia contuvieron el fuego tras días de trabajo.
El impacto ambiental y económico es significativo en punto estratégico para exportaciones energéticas rusas.