La pasión futbolística argentina explotó con el lanzamiento de las figuritas del Mundial, donde niños y adultos corrieron a los kioscos desde la salida del colegio para comprar álbumes y sobres, generando una fiebre de reventa inmediata en todo el país.
Los chicos y chicas salían desesperados de la escuela directo a los kioscos, buscando revendedores ante la escasez inicial, en una escena que refleja la tradición multigeneracional de coleccionar figuritas como en épocas pasadas.
El noticiero anticipó esta historia como una de las más destacadas del día, subrayando la explosión nacional por las figuritas Panini del torneo.