Paz enfrentó tres pérdidas consecutivas de embarazos con sacos gestacionales vacíos entre 2010 y 2011, pero en una cuarta ecografía descubrió un embrión viable de 16 días oculto detrás del saco eliminado.
Los médicos explicaron que eran mellizos con sacos superpuestos simétricamente, invisibles en ecografías previas; Paz tomó solo una pastilla abortiva por intuición, preservando el segundo embarazo pese a pérdidas iniciales.
Con tratamiento por trombofilia, gestó a Juani y luego a Gianluca, transformando casitas vacías en una familia llena; su historia resalta la intuición materna y la perseverancia ante el dolor.
Conductores destacan el "peor y mejor día" de Paz, sola en la ecografía donde oyó "el bebé está bien", y el rol clave de su madre en ese momento decisivo.