El panel de Bendita se burla de la capacidad de Manuel Adorni, jefe de AINETE, para concentrarse y seguir su informe pese a las interrupciones constantes de Horacio y Leo la cucaracha hablando por lo bajo.
Los conductores destacan el training de Adorni para dividir el cerebro y desenfocarse de distracciones, comparándolo con políticos que necesitan coaching para no desviarse.
La charla deriva en chistes sobre implantes capilares y hipocresía al no hablar de cuerpos, manteniendo un tono ácido y rebelde.