Javier Milei llegó al Congreso con su hermana Karina Milei y el gabinete para respaldar a Manuel Adorni durante su informe de gestión en la Cámara de Diputados, centrado en denuncias por enriquecimiento ilícito, viajes y propiedades. Adorni defendió su patrimonio, negó delitos y afirmó que no renunciará, mientras recibía aplausos de oficialistas y gestos de aprobación de Milei como pulgares arriba.
Hubo fuertes cruces con la oposición: Milei discutió con Miriam Bregman gritando que sus ideas mataron a millones, Esteban Paulón repartió pochoclos burlándose del "show", y Pablo Juliano tuteó a Adorni generando interrupciones de micrófono por Martín Menem. Diputados como Juan Marino cuestionaron compras de inmuebles con créditos de policías y jubiladas, deudas en dólares y pagos de viajes.
Adorni repitió que sus viajes fueron privados, pagados por él, negó contratos con su esposa o Marcelo Grandío, y acusó a la oposición de obstaculizar el gobierno con denuncias tendenciosas. Respondió por escrito a miles de preguntas, pero la oposición como Germán Martínez lo criticó por no contestar con solvencia y depender de papelitos.
La sesión duró casi siete horas con cuartos intermedios; Adorni salió custodiado por la puerta trasera sonriendo ante insultos, mientras el Congreso quedó vallado. Milei se retiró insultando a periodistas como "corruptos" y "chorros".