La conductora critica el tono bravucón y paranoico del presidente Javier Milei, quien amenaza con meter presa a la periodista Luciana Seuna por cuestionar sus gastos en Telepase.
Citando a Mario Pergolini, pide calma al presidente como piloto en tormenta, evitando insultos y percepciones de amenazas desde el poder, ya que asusta controlar fuerzas de seguridad.
Señala cierre de sala de prensa en Casa Rosada y falta de autocrítica, cuestionando si exaliados como Emanuel Dana o Nicolás Márquez son ahora enemigos.
Insiste en no amenazar periodistas ni colegas, recordando que sin estado de sitio no puede disponer prisiones arbitrarias.