Meryl Streep reveló en el programa Today que pidió el doble del salario inicial para su rol de Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, una decisión que marcó un antes y después en su carrera y en la percepción del valor femenino en Hollywood.
A pesar de su trayectoria consagrada, la oferta inicial no reflejaba su valor real. Al lograr que el estudio aceptara sus condiciones, aprendió una lección clave sobre negociación y paridad salarial, convirtiéndose en referente de la industria.
En charla reciente, panelistas especularon que Streep cobró 20 millones de dólares por el papel, destacando lo millonario de los salarios en Hollywood y lo incómodo de negociar cachet.