Afuera del Congreso, jubilados marchan todos los miércoles reclamando contra remedios carísimos y jubilaciones que no alcanzan, mostrando bolsas de medicamentos impagables mientras Adorni habla adentro; un móvil de Emma Herrera capturó testimonios desgarradores en la plaza.
Armando, de 78 años, laburante de ferrocarriles y gráfica despedido por Menem, contó que raciona milanesas cortándolas por la mitad para dos días, elige qué remedios tomar según el dinero, tiene anteojos rotos pegados con cinta, piernas hinchadas y una montaña de medicamentos que no puede costear completa.
Viudo con kiosco fundido en crisis de De la Rúa y Macri, vive en casa propia en Aedo pero lucha por arreglos como techo a 70 mil pesos, sin agua, gaseosas a 2 mil pesos, toma pastillas para dormir recordando su laburo honesto vendiendo Crónica, y se ayuda mutuamente con su hijo que tiene tres niños, pero todo es una "lucha" diaria.
Panelistas se conmovieron partiéndose el alma por la dignidad rota de Armando, criticando desprecio a jubilados, represión con gases en marchas previas y exigiendo que el poder escuche, mientras esperan relevo de conductores Carlitos y Lili para seguir.