Manuel Adorni defendió su inocencia durante una exposición de siete horas y media ante la Cámara de Diputados, negando cualquier participación en contratos irregulares con Marcelo Grandillo o Inhouse Sociedad Anónima, y afirmó que no cometió delito alguno, prometiendo probarlo en la Justicia.
El panel analizó el saldo como positivo para el gobierno, que considera el tema cerrado, con el presidente Javier Milei apoyando activamente a Adorni desde las bancas, gritando contra los opositores como "corruptos" y "chorros". Sin embargo, solo el 10% del tiempo se dedicó a las causas de Adorni, enfocándose en la gestión actual versus el gobierno anterior.
El momento clave fue la intervención de Rodolfo Tailade, quien detalló el itinerario diario de la esposa de Adorni, incluyendo visitas a manicura, colegio de hijos y ferretería en Palermo, lo que Adorni denunció como espionaje ilegal de dudosa procedencia y amenaza a su familia. Fuentes gubernamentales confirmaron que iniciarán acciones legales contra Tailade por presunto espionaje, sumándose a denuncias previas de Marcelo Alessandro.
El debate en panel criticó las formas del gobierno, comparándolas con el kirchnerismo, con Cristina Fernández de Kirchner presa por Vialidad, y cuestionó el blindaje a Adorni pese a la ruptura con la prensa. Martín Menem interrumpió a Pablo Juliano, cortándole el micrófono en un tuteo polémico, mientras se destacó el apoyo incondicional de Milei y Karina, generando un clima de barra brava.
Panelistas como Nacho Ortelli, Cristian Boutier y Julián coincidieron en que el kirchnerismo pierde autoridad moral, pero advirtieron que el estilo confrontacional del gobierno, con insultos a periodistas como Nicolás Gallardo y Fabiola Goldman, lo hace pueril y riesgoso, evocando el "cuento del traje nuevo del emperador".