El cronista Chifla muestra impresionantes rejas y portones de bancos en Reconquista y Bartolomé Mitre, destacando su peso de toneladas y el trabajo artesanal de épocas pasadas.
Señala huellas del 2001 como golpecitos en las puertas, edificios como la Facultad de Buenos Aires, relojes antiquísimos suizos y volardos traicioneros en las veredas del bajo porteño.
Describe mármoles tallados, arcadas de época militar y puertas giratorias de hoteles antiguos, admirando el mantenimiento de estas construcciones históricas pese al tiempo.
Advierte sobre peligros como volardos que causan caídas y aconseja cuidado en el centro porteño de madrugada.