Cris Morena es recordada por su exigencia extrema y gritos en los sets de grabación de sus programas infantiles como Chiquititas y Casi Ángeles. Exalumnos y productores la describen como una directora talentosa pero con un carácter fuerte, comparándola con Cruella de Vil.
Se muestran videos de ella discutiendo con un monitor por estar en su lugar, retrasando grabaciones por delay en pantallas y puteando a niños actores. Un exalumno relata cómo gritaba sin parar desde abajo sin usar nombres.
Otro cuenta anécdotas de golpizas verbales, como mandar a alguien atrás por no bailar bien o criticar dietas estrictas a base de papas fritas. Panelistas debaten si su método es necesario para el arte, comparándola con directores como Kubrick, y reconocen su profesionalismo pese a la polémica.
Se menciona una nueva tira juvenil suya y bromean sobre grabarla en cuarteles por su exigencia.