Un estudio internacional liderado por la Universidad de Cambridge reveló que aguas profundas cálidas avanzan hacia la Antártida, derritiendo plataformas de hielo desde abajo y alterando circulación marina.
Esto acelera derretimiento de glaciares, erosión costera y riesgo de aumento significativo del nivel del mar global por desestabilización helada.
Resultados publicados en Communication Earth and Environment basados en décadas de mediciones oceánicas.