El panel de Duro de Domar destrozó la comparecencia de Manuel Adorni en el Congreso, donde no explicó su incremento patrimonial injustificado ni los viajes lujosos de su familia, como 30.000 dólares para la casa de Miró, devolución a policías de Indio Cuá, tasa de 5.000 dólares, gastos inmobiliarios, Aruba, Nueva York y Madrid.
Adorni leyó un libreto sin desviarse un milímetro porque no conocía los temas de gestión, pidió cuarto intermedio como jugador para que le pasaran respuestas, y mintió sobre plazos de declaración jurada prorrogados hasta 31 de julio por Anticorrupción. El gobierno entero, incluido Javier Milei sacado, se inmoló defendiéndolo en un circo patético de aplausos y show, convirtiéndose en voceros de él en vez de al revés.
Milei entró insultando a periodistas de "corruptos", se fue con cara de derrota pese a gritos de apoyo, y panelistas lo tildaron de débil, niño dolido y fracasado. Adorni, un "lumpen" sin un mango que ahora tiene 70 propiedades, mostró pelo blanco por estrés en un mes, simbolizando su caída. El show distrajo de caos real como colapso en trenes, colectivos y subtes por falta de subsidios, con dos horas sin gobierno mientras funcionarios aplaudían.
Criticaron la necropolítica del gobierno que deja desechables a trabajadores y jubilados, y adelantaron encuesta bomba de AtlasIntel. Todo pinta tragedia shakespeariana con fotos como Hamlet de Santiago Caputo y Federico Sturzenegger, preanunciando fracaso.