Manuel Adorni, jefe de gabinete, evadió preguntas clave sobre su presunto enriquecimiento ilícito, custodia policial para su esposa Bettina Angeletti en salidas nocturnas y viajes privados como a Punta del Este durante su interpelación en la Cámara de Diputados, donde negó renunciar pese a la moción de censura de la oposición.
En las calles de Buenos Aires, los ciudadanos expresaron bronca contra Adorni: una mujer pidió que "devuelva la guita" y confirme que es un ladrón, jóvenes exigieron su renuncia por vergüenza ajena, y otros cuestionaron sus prioridades mientras el país sufre pobreza y crisis económica. El panel del programa destacó el contraste entre las "virtudes" del modelo económico que Adorni defendió, culpando al kirchnerismo, y la realidad de argentinos que no llegan a fin de mes.
Miriam Bregman, diputada, criticó la exposición como un fracaso: Adorni leyó respuestas de papeles incluso sobre su vida personal, no reivindicó la gestión más allá de "cortar el pasto" en rutas, y el gobierno de Javier Milei quedó más expuesto en crisis con todo el gabinete presente para defenderlo sin éxito. Bregman señaló desconexión total del gobierno con problemas cotidianos como transporte colapsado y educación en paro.
Cruces en el Congreso incluyeron acusaciones de Rodolfo Taylade sobre el uso de policía federal para llevar a Bettina Angeletti a manicura, colegio y boliches hasta las 4 de la mañana, priorizando "turismo político" sobre educación. El gobierno, con Milei insultando periodistas como "corruptos", muestra internas y bajón en encuestas al mínimo histórico.