El tercer atentado contra Donald Trump en su segundo mandato evidencia el clima de odio político en Estados Unidos, impulsado por discurso de demócratas y medios.
Analistas vinculan la espiral de violencia al asesinato de activista republicano Charlie Keel en Oklahoma. La polarización extrema divide familias y regiones, acentuada por Trump como figura disruptiva.
Se prevé más tensión ante elecciones de medio término por el control del Congreso.