Terapistas ocupacionales residentes de segundo año denuncian condiciones precarias: salarios de un millón de pesos mensuales que no alcanzan, sin recomposición desde 2023 y empeoramiento del reglamento laboral.
Deben elegir entre aportes previsionales o cobertura de salud para ganar más, pagan insumos de hospitales de su bolsillo y enfrentan renovaciones de contrato cada 3 meses con incertidumbre.
Reclaman atención centrada en pacientes con discapacidad, vulnerables, abandonados por el Estado que no resuelve necesidades básicas.