El pastor enfatiza que estar en Cristo asegura resucitar con él y una vida bendecida en la tierra, aunque no exenta de problemas, ya que Dios saca bien de toda dificultad para formar a los creyentes y otorgarles gloria eterna.
Citando a Pablo, recuerda que el que comenzó la buena obra en los filipenses la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, incluso en situaciones dolorosas como enfermedades o crisis, prometiendo milagros y prodigio próximos.
La Pascua representa el plan divino de salvación por la cruz de Jesús, quien amó al mundo entero, al pecador aunque no al pecado, sanando heridas y armando como rompecabezas la vida destruida por el mundo para dar esperanza y resurrección.
Exhorta a amar como pacificadores hijos de Dios, orando por la paz de Argentina, protección patria, humildes con casas dignas, escuelas, asilos, obreros con trabajo, inmigrantes de diversas naciones y unidad entre argentinos, chilenos e ingleses por las Malvinas, bajo la sangre de Cristo.