El 28 de abril de 1967, Muhammad Ali se negó a presentarse al centro de reclutamiento del ejército de Estados Unidos para la guerra de Vietnam. Declaró que no iría a diez mil millas para ayudar a matar a otro pueblo pobre solo para continuar la dominación de amos blancos esclavistas.
Perdió su licencia para boxear, el título mundial y enfrentó una tormenta política, racial y mediática. Pronunció la frase histórica: "Ningún Vietcong me llamó negro jamás", resumiendo una época de discriminación.
Esteban Echenique, doctor en historia, narra el evento en la efeméride del día.