La marea roja, proliferación de microalgas tóxicas, amenaza pescadores y acuicultores en el Pacífico de Costa Rica, suspendiendo extracción de moluscos por meses y causando pérdidas como 20.000 dólares en granjas de ostras de Carol Peñaranda.
Productores como Alexandra y Raimundo en Isla Cedros reportan paralización casi perenne, robos y dependencia de kayak a los 70 años. Restaurantes pierden 100.000 camarones por baja de oxígeno, recurriendo a proveedores externos.
El ingeniero Alexander Kaune desarrolla app de alerta temprana con datos satelitales para WhatsApp, permitiendo anticipar blooms y evitar zonas afectadas, útil para tours como el de Juan Gabriel Peñaranda en Isla Tortuga.
Impactos globales incluyen 500 millones de dólares en salmón chileno y daños en Florida. Toxinas irritan piel, vías respiratorias y causan intoxicaciones si se consumen moluscos contaminados.
La Comisión de Marea Roja carece de presupuesto para alertas; instituciones aportan horas voluntarias sin cuantificar pérdidas totales.