En "Historias Oscuras", narran el caso de Luis Castruccio, primer envenenador de Argentina: inmigrante italiano pobre que en 1880s en Buenos Aires y La Plata, desesperado, contrató a Augusto Boullotte Constantin francés, lo convenció de seguro de vida a su nombre como cuñado y lo envenenó con cloroformo y estricnina.
Castruccio simuló cuidados llamando médico, enterró a la víctima en Chacarita pagando ceremonia, pero contradicciones y libreta codificada con registro de agonía lo delataron; condenado a muerte en 1890 pero indultado por Miguel Juárez Celman, cumplió perpetua escribiendo poesía sobre amor y veneno.
La historia destaca su verborragia y plan fallido por investigación de aseguradora La Previsora del Hogar.