Un joven compró un cuatriciclo ese mismo día en Sarandí y salió a probarlo con un amigo, pero un patrullero lo detectó por infracción de tránsito al circular en zona urbana sin patente ni casco.
La policía intentó detenerlo, lo rodearon con patrulleros, pero el joven aceleró y escapó entre los autos, iniciando una persecución que terminó cuando chocó contra una pared y el patrullero lo embistió, dejándolo herido.
El joven salió corriendo pese a las heridas en las piernas, pero fue detenido y atendido en el hospital Eva Perón; testigos oyeron el impacto y vieron al policía alterado gritando insultos mientras buscaban al fugitivo.
La familia del joven discutió con la policía en el lugar y reveló que no era un vehículo robado; persisten dudas sobre si ocultaba algo más allá de la infracción, ya que el amigo también desapareció.