Los fieles elevan una oración por la paz en Argentina, implorando protección divina y unidad entre los hombres para comprender que Dios es la luz del mundo y el único salvador.
Piden que la sangre de Jesús limpie el suelo argentino, eliminando guerras, envidias, rencores, dolor y traición, para que todos unidos digan que hay paz.
Oran por los humildes que tengan casas dignas llenas de amor, escuelas en el campo para niños campesinos, asilos para ancianos, hospicios, hospitales, contra vicios, robo y perdición, y que reverdezcan los campos de los chacareros con trabajo y amor para los obreros.
Interceden por los extranjeros que poblaron Argentina como rusos, judíos, yugoslavos, paraguayos, brasileños, italianos, españoles, rumanos, nicaragüenses, cubanos, salvadoreños, africanos, franceses, chinos, japoneses, chilenos, ingleses y argentinos, para que estén unidos en la paz divina y se cumpla la ley y justicia con caridad.