Un fallo inédito del Tribunal Oral de Morón condenó a 20 años de prisión a un preso por abuso sexual con acceso carnal a una menor de 12 años vía redes, sin contacto físico.
El hombre, preso por delitos sexuales, hostigó tres años a la chica haciéndose pasar por menor, la extorsionó con fotos íntimas, contactó compañeras, exigió fotos de tarjetas familiares causando gastos, todo por videollamadas.
La menor confesó a los 15 a una profesora de danza. El fallo redefine abuso incorporando tecnología: el teléfono como escena del crimen, instrumentalizando el cuerpo por coacción digital más allá del grooming.