Un tribunal condenó a 20 años de prisión a Orlando Novillo, un delincuente que desde la cárcel abusó sexualmente de una menor de 12 años a través de videollamadas y extorsión, sin contacto físico directo, en un fallo histórico que destaca el coraje judicial.
Novillo, con tres condenas previas por delitos similares vía redes sociales, contactó a la víctima por Instagram haciéndose pasar por amigo, la manipuló para obtener fotos explícitas y la obligó a actos sexuales virtuales durante tres años, amenazándola con matar a su familia y exigiendo dinero con datos de tarjetas de crédito de sus padres.
La menor, desesperada, confesó a su profesora de danza, quien alertó a los padres; la investigación usó el teléfono de la víctima para rastrear IPs y perfiles falsos en Facebook y WhatsApp, liderada por el fiscal Patricio Pagani junto a Claudio Oviedo y Marisa Monti.
Los jueces Carlos Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Jerez validaron la evidencia digital pese a la falta de contacto físico, pero rechazaron prohibir celulares en cárceles por falta de ley específica, generando indignación por la persistencia del acceso a internet de presos como Novillo.
El fiscal Pagani enfatizó el principio de legalidad que impide medidas accesorias no legisladas, pese a que Novillo cometió el delito con celular en penal bonaerense, urgiendo cambios legislativos para restringir su uso en reclusos reincidentes.