Investigadores de la Universidad Ben Gurion del Negev lograron un avance clave contra el cáncer de mama triple negativo, una variante agresiva y difícil de tratar. Identificaron el rol fundamental de la proteína quinasa C-eta en la metástasis, responsable de la mayoría de muertes.
Los experimentos demostraron que reducir la expresión o actividad de esta proteína disminuye el crecimiento tumoral y la diseminación metastásica hacia órganos como pulmones.
El hallazgo abre la puerta a nuevas terapias dirigidas que podrían frenar la progresión y mejorar el pronóstico de las pacientes.