Según la OMS, 600.000 niños menores de 18 años mueren anualmente por traumatismos no intencionales, con el 80% de accidentes infantiles ocurriendo en el hogar, principalmente caídas, quemaduras por líquidos, intoxicaciones y escaleras.
El caso de un niño de 6 años fallecido en una escuela de Rosario ilustra riesgos educativos, pero el foco está en cuidados domésticos permanentes más allá de la infancia temprana. Los medicamentos no son caramelos y requieren supervisión estricta.