En Caseros, una maestra de apoyo cobra 200 mil pesos y depende de su pareja para alquilar y pagar servicios, recurriendo a tarjetas para sobrevivir aunque evitó endeudarse; un obrero de fábrica llega justo solo por ser soltero, mientras compañeros con hijos luchan pese a aumentos.
Una empleada de laboratorio recibe incrementos del 3-4% fraccionados y reemplazó asado por pollo, acortando salidas; una jubilada mínima ayuda a su hija profesional que volvió a vivir con ella, usando ahorros y actividades gratuitas como pileta en CEDEM para no amargarse.
Testimonios destacan deudas en 6 de cada 10 familias, locales vacíos, gente en calle y críticas al gobierno por vaciar el país, con esperanzas menguantes pero algunos aún confiando en cambio; una laburante perdió tarjeta por impago y ayuda parental.