El presidente Donald Trump salió ileso del tercer incidente grave de seguridad en la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en Washington, donde un atacante abrió fuego. El sospechoso, identificado como Allen, un ingeniero de 31 años de California, viajó en tren desde Los Ángeles con parada en Chicago y compró las dos armas usadas en el ataque.
El procurador interino Todd Blanch reveló que Allen se registró como huésped del hotel Hilton, lo que facilitó su acceso al perímetro de seguridad. Policía decomisó cuchillos y confirmó mensajes radicalizados contra la administración Trump, aunque persisten dudas sobre el objetivo exacto. La Asociación de Corresponsales revisará el evento, mientras el Departamento de Justicia defiende que los arcos de seguridad funcionaron al contenerlo antes de la sala de baile.
Reacciones políticas muestran solidaridad: el 85% de estadounidenses ve aumento de violencia política según Pew Research Center. Líder demócrata Joaquín Jeffries condenó los actos, pero Trump impulsa recinto en Casa Blanca y más fondos para Seguridad Interna. Corresponsal José Díaz Briceño reporta instrumentalización política del incidente.
Esto sigue al intento de julio 2024 donde rozaron oreja de Trump desde azotea, ambos con sospechosos "lobos solitarios".