La tobillera electrónica surgió en Estados Unidos gracias a un juez fanático de Spiderman llamado Jack Love, quien se inspiró en una escena donde el héroe coloca un dispositivo de rastreo a un villano para seguirlo sin detenerlo.
El juez le pidió a un ingeniero que inventara un aparato para controlar presos en prisión domiciliaria y evitar fugas, dando origen al dispositivo que hoy se usa en Argentina.