Tamara rompe en llanto al relatar en el desafío de Gran Hermano el peor momento de su vida: la muerte de su bebé Vitorio tras complicaciones en el embarazo. Después de 22 años buscando un hijo, Tamara quedó embarazada de mellizos mediante inseminación. Confirmaron que era un varón y una nena, pero le avisaron que el nene no sobreviviría. Donatella, la nena, nació y estuvo en incubadora, pero Vitorio falleció a los 10 días.
La jefa de neonatología les informó que la bebé no evolucionaría con el respirador. Tamara y su novio Sebastián tuvieron que decidir desconectarla mientras la tenían en brazos, vistiéndola con un conjuntito preparado para el alta. Sintieron cómo dejaba de respirar, en un momento de dolor inmenso que Tamara describe como pasar de un sueño a un infierno.
Los participantes reaccionan impactados por la historia de Tamara, comparándola con experiencias similares como la de Martín. Algunos hablan de mecanismos para superar traumas, rechazan psicólogos y destacan cómo las redes y haters les enseñaron a defenderse emocionalmente. Critican preocupaciones psicológicas en el juego, argumentando que tocar temas profundos es parte del reality.
El desafío donde cada uno cuenta lo mejor y lo peor de su vida incluye previamente a Emma destacando el nacimiento de su hija, y a otro participante su perrita Ámbar como cable a tierra tras depresión por separaciones injustas. Tensiones previas por expulsiones y placas nominales persisten en la casa.