El gobierno de la provincia de Buenos Aires suspendió el programa MESA a partir del 1 de mayo, eliminando la entrega de cajas con alimentos secos como fideos, arroz y productos de limpieza a dos millones y medio de chicos que complementaban las comidas escolares.
La medida, oficializada por el ministro de Desarrollo Social Andrés Larroque mediante resolución del 27 de abril, genera preocupación social porque afecta a familias humildes que dependían de esta ayuda para llegar a fin de mes. Carlos Bianco y Larroque anunciaron compensaciones como un aumento del 30% en el Servicio Alimentario Escolar (SAE) para desayunos, meriendas y almuerzos en escuelas, y duplicar la asistencia alimentaria en municipios por 90 días.
Intendentes peronistas como Mayra Mendoza criticaron la decisión: en Quilmes, 80.000 familias se quedarán sin la caja, limitando una comida diaria. Mendoza cuestionó el recorte en alimentos pese a la "asfixia" de la Nación y adelantó esfuerzos municipales para cubrirlo. El programa costaba 360 mil millones de pesos al año, y la provincia culpa a la Nación por menores giros.
Proveedores de alimentos y empresas contratadas enfrentan despidos y complicaciones económicas. Intendentes planean reclamar ayuda al Ministerio de Capital Humano, mientras Mario Ishii propuso declarar emergencia alimentaria. La suspensión impacta especialmente en distritos pobres del conurbano.